Zonas de Caracas

NE-13

Para la segunda mitad del siglo XVIII los terrenos circundantes al río Anauco y los de la quebrada de Gamboa, en las afueras de la ciudad de Caracas, eran zonas de cultivo. A finales de este período, Juan Javier Mijares de Solórzano y Pacheco adquirió allí un terreno ribereño con vista al valle de Caracas e hizo construir una lujosa casa campestre, de planta rectangular, destinada a servir como casa de campo para descansar. La quinta, de una planta, se organiza alrededor de un patio rodeado por corredores que dividen las áreas nobles (salas, alcobas, comedor, oratorio) de la servidumbre (cocina, caballerizas). Su patio se presume como uno de los primeros «jardines» geométricos de la época, de forma cuadrada articulado al eje de simetría de la casona. La entrada lateral a la casa, protegida por un tejaroz, es cónsona con las portadas de las casas urbanas, cuyo alto portón de madera permitía entrar con comodidad a un jinete a caballo. Anexo a la entrada, se encuentra la pequeña cochera y al sur se ubica un corredor abierto al jardín. A raíz del restablecimiento del gobierno patriota, en 1821, la familia Solórzano, temiendo por su seguridad, emigró a Curazao y la casa pasó a ser propiedad de la nación. Luego adquirida por el Marqués del Toro (1826), la casona fue testigo por casi cuatro décadas de fiestas y agasajos a personalidades de la época y comenzó a ser conocida como Quinta Anauco. Donada a la nación en 1958, hoy alberga una importante colección de arte colonial de los siglos XVII y XVIII. IGV