Zonas de Caracas

Zona 9 El Ávila

«El Central Park acostado de Caracas…»


William Niño Araque

«El Ávila es una suerte, un verdadero privilegio, que permanece inmutable, que domina un valle de gracia, robado a la naturaleza, donde se fundó la ciudad.» 

Blanca Strepponi

Nuestra naturaleza mental

El cerro Ávila, también denominado Parque Nacional Waraira Repano (que en lengua indígena significa «sierra grande»), separa la capital de la costa pero a su vez es su vinculo. Se tiende como parte de la cordillera de la costa de occidente a oriente, con una superficie de 85.192 ha. entre el mar Caribe y el valle de Caracas ubicado entre los 900 y los 1.000 msnm. EL Ávila ha formado parte de la historia del país y de la capital: ha sido testigo de los aventureros que emprendieron la conquista; los piratas que descifraron los misterios de sus caminos para encontrar una Caracas que para ese entonces era un caserio de chozas primitivas y humildes campesinos. Más tarde geógrafos y naturalistas eminentes como Alexander Von Humboldt, venidos desde otras latitudes imaginaron y describieron sus tesoros. También los viajeros, los poetas y pintores han dejado sus huellas inspirados en sus variantes follajes coloreados por el sol y su silueta nocturna, confirmándolo como «el emblema» de la ciudad de Caracas, como la línea que delimita el horizonte de los caraqueños, el marco inmóvil de todo lo construido, el envoltorio de todos los sentidos.

Su vegetación varía con la altitud, que alcanza los 2.765 msnm. en el pico Naiguatá. Están presentes la rala vegetación de subpáramo; el ecosistema de bosque nublado o el bosque veranero, con especímenes altos y frondosos; y la sabana de montaña en el límite de la ciudad. En la cara hacia el mar entre ambos bosques, la vegetación acusa cambios producto del cultivo de café durante muchos años. Tocando el mar, se descubre la presencia de espinares y cardonales. Existe una fauna que destacar: ardillas, rabipelados, cachicamos; entre las aves, se han reportado mas de 200 especies. En sus bosques, la danta, el puma, el jaguar, el puercoespín, la lapa, el venado, el mono araguato y una variedad de serpientes.

Del Camino de los Españoles, empedrado en 1762, al cual se accede desde La Puerta , en la Pastora, todavía hoy se conservan algunos trechos del trazado en piedras de canto redondeado. También permanecen en pie las ruinas de las haciendas Guayabal, Corozal y Torquemada, así como de la posada La Venta, de la cual el Barón Humboldt hace referencia en sus crónicas. La necesidad de resguardar La Guaira, como primer puerto de Venezuela del asedio de los piratas y filibusteros, exigió la construcción de un sistema defensivo conformado por el fortín El Salto, el castillo San Carlos, el castillo de San Joaquín de la Cumbre y las bases militares La Atalaya y el castillo Negro, como consta en las numerosas publicaciones de Graziano Gasparini (Algunos de estos castillos fueron restaurados por el mismo en los años ochenta).

Por la vertiente sur hay diversos accesos peatonales para caminadores y escaladores a lo largo de la avenida Boyacá o Cota Mil. Subir al cerro por El Polvorín, Llano Grande, Loma del Viento-San Bernardino, Chacaíto, Altamira-Sabas Nieves, Pajaritos, Sebucán, Cachimbo, Estribo de Duarte-Boleíta, la Julia, Galindo, Universidad Metropolitana y Ayala, se ha vuelto una rutina diaria para los caraqueños. Desde Llano Grande al oeste, hasta más allá de Ayala al este, todos los caminos se cruzan con el cortafuegos que se ubica entre las cotas 1.000 y 1.300, y que recorre la ciudad casi de forma horizontal de un extremo a otro. La avenida Cota Mil, una vía expresa, actúa como límite a la construcción de la capital y protege el cerro. Esta gran obra de infraestructura vial soportada en algunos tramos por viaductos –especialmente altos en su paso por el parque Los Chorros–conecta desde Terrazas del Ávila al este, hasta La Pastora al oeste, donde hoy en día se emprende la construcción de su empalme con la autopista Caracas-La Guaira mediante un sistema de túneles.

La construcción del sistema teleférico para ir del valle al mar y viceversa en los años 50, una obra de gran esfuerzo y envergadura, permitió a los caraqueños sentirse inmersos en una ciudad futurista. Hoy el sistema presta servicio parcialmente desde la estación Maripérez en Caracas a la Estación Ávila en la cumbre. De allí es posible ir en vehículo o caminando hacia San Francisco de Galipán y San José de Galipán. El segmento del funicular hacia la costa permanece paralizado desde 1977. Bajando la Fila Maestra hacia el litoral, se abre una región de extensos cultivos de flores y árboles frutales con un clima templado. Esta zona estuvo habitada por los descendientes de los primeros pobladores que llegaron de las islas Canarias en el siglo XVIII y es uno de las principales zonas de cultivos de flores de la ciudad. Su población ha sido engrosada por casas de temporadistas citadinos, posadas y restaurantes gourmets, que aprovechan las espectaculares vistas al mar que proporciona su ubicación.

Hacia el pico Ávila se encuentra el Hotel Humboldt (2.250 msnm), un notable ejemplo de la arquitectura moderna venezolana (Tomás Sanabria, 1956) y símbolo de la ciudad. Se pueden divisar los picos Lagunazo (2.225 msnm), pico Occidental (2.478 msnm), La Silla (2.308 msnm), pico Oriental (2.640 m) y, más distanciado, el pico Naiguatá (2.765 msnm), que forman parte de los itinerarios de excursionistas. Los Venados, uno de los sitios más visitados, donde funcionan las oficinas administrativas del parque, con acceso vial desde Cotiza, proporciona una experiencia inolvidable por las perspectivas que se perciben hacia los bloques de Pinto Salinas y las distintas visuales sobre la ciudad producto de la inclinada pendiente de la vialidad

Durante los tiempos de la sequía se producen incendios. Por tal motivo, un sistema de estanques y reservorios de agua, una vez diseñados en red para estas eventualidades, se encuentran a la espera de su reactivación y mantenimiento, así como los sistemas de grupos de salvamento de voluntarios.

Solo una porción menor del cerro en su cara sur coincide con el valle de San Francisco en la capital, Caracas. Ello hace que ciertos picos la enmarquen: Topo Infiernito, pico El Ávila, pico Occidental, pico Oriental y pico Naiguatá. A su vez, la cara norte del cerro, bordeando la costa del estado Vargas, se entiende como extensión de la capital por sus usos y cercanía: Catia La Mar, La Guaira, Macuto, Caraballeda y Naiguatá. Y más allá, los parajes costeros de Los Caracas, Osma, Todasana, La Sabana, Caruao y Chuspa, donde se empalma un circuito hasta Higuerote, para ingresar de nuevo a la capital. MIP