Zonas de Caracas

DF-64

El teatro Teresa Carreño es, sin duda, la obra arquitectónica y cultural más importante construida en Venezuela en el último siglo. Una imponente edificación que emerge como centro de un complejo cultural conformado por los edificios del Museo de Bellas Artes y el Museo de Ciencias Naturales, el Museo de los Niños, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, la Galería de Arte Nacional, y el antiguo Ateneo de Caracas. Construido sobre un terreno de más de 22 mil metros cuadrados y con 80 mil metros cuadrados de construcción, es el resultado de un concurso de arquitectura convocado en 1970 por la junta directiva del Centro Simón Bolívar. Pensado como un gran atrio público que relacionaba los distintos edificios culturales ubicados a su alrededor y como una importante pieza accesible desde el parque Los Caobos, el teatro fue proyectado con los más altos estándares de calidad. El equipo interdisciplinario incluyó a los ingenieros José Luchsinger, Cecilio Luchsinger y Federico Almiñana en la estructura, y a consultores como Bolt, Beranek y Newman (Cambridge, Massachusetts) para la acústica (los mismos que asesoraron a Villanueva en el Aula Magna); George C. Izenour (Yale University, New Haven, Connecticut) inventor y pionero en mecánica teatral, y asesores como el ingeniero alemán Hans von Malotki, experto en diseño de iluminación arquitectónica, que se hizo cargo de tales menesteres en los edificios más significativos de Berlín (la Nationalgalerie, la Staatsbibliothek y el Reichstag, entre otros). El teatro cuenta con dos salas: la Ríos Reyna y la José Félix Ribas. La sala Ríos Reyna es un teatro de uso múltiple con capacidad para 2 mil 400 espectadores en dos niveles (platea y balcón), con dos configuraciones básicas: concierto y espectáculos escénicos (ballet, ópera y teatro). El escenario, con boca variable (entre 17 y 25 metros de ancho), cuenta con mecanismos hidráulicos y plataformas móviles que le confieren la flexibilidad para adaptarse a los requerimientos del género de espectáculo a presentarse. La sala José Félix Ribas (inaugurada en febrero de 1976) diseñada incialmente para música de cámara, se usa también para música sinfónica, teatro y danza. Está configurada como una sala de conciertos semicircular con capacidad para 440 personas. Los triángulos de concreto de su techo fueron enriquecidos por las «Pirámides vibrantes sobre progresión blanca y negra», de Jesús Soto (1923-2005), obra artística de función acústica. Un pequeño foyer antecede la entrada a la sala José Félix Ribas desde el magnifico hall cubierto, en cuyos espacios abiertos al clima del trópico, se presentan eventos culturales, cobijados por la importante obra de Jesús Soto. Su obra se conjuga de forma admirable con la arquitectura de los espacios del teatro: los «Cubos vibrantes blancos sobre proyección amarilla» en la entrada de la Sala Ríos Reyna; las «Pirámides vibrantes» en el techo acústico de la Sala José Félix Ribas, y los telones  «Escritura negra sobre fondo blanco» y «Telón cortafuego» de la Sala Ríos Reyna. En la fachada de la cúspide troncopiramidal del escenario de la gran sala se ubica la obra de Harry Abend (1937) «Relieve mural sobre pantallas inclinadas». La integración de las artes incluyó a Erling Oloe, Colette Delozanne, Basalo, Jorge Pizzani y Vincenzo Gemito. El teatro alberga la sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela, la Orquesta Nacional Juvenil, el Coro Operático y el Ballet Teresa Carreño, además de una sala dedicada a la pianista Teresa Carreño (1853-1917). El complejo cultural en pleno abrió sus puertas el 19 de abril de 1983, día en que se inauguró la Sala Ríos Reyna. IGV