Zonas de Caracas

JAC-1

La contribución de Alejandro Chataing en el diestro manejo de materiales se evidencia en los edificios que proyectó para el primer centenario de la Independencia de Venezuela en 1910, y en particular en el de la Biblioteca Nacional, ubicado en los antiguos terrenos del Convento de San Francisco. Su fachada neogótica, compartida con el Palacio de las Academias, es diseño de Hurtado Manrique. La ligera cubierta metálica de la sala de lectura es la protagonista del edificio «y las referencias internacionales en su descripción pueden ser vistas como un tributo a los propósitos no realizados de su maestro». Chataing, quien gana el proyecto, logra con la cubierta translúcida y las rejas vidrieras, producir una iluminación uniforme en el interior de la sala, emulando el carácter de otras salas de lectura, como la de la Biblioteca Nacional de París. Considerado como un edificio «beauxartiano», la sala ocupa el lugar central y está rodeada por el depósito de libros. El concreto sería la solución para lograr un marco rígido, adecuado para sostener la estructura metálica. El carácter de esa arquitectura en la que se ensayaba nuevamente con el cemento no dependía directamente del sistema o los materiales constructivos, sino de la luz cenital y de la colección de libros que se verían entre los pilares de soporte de la gran cubierta, tal como en la sala de lectura de la biblioteca del Congreso en Washington. Las «obras del Centenario» fueron clave para el desarrollo de nuevas técnicas en la arquitectura criolla. IGV